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Refugio de Rapaces de Montejo

Fondo para el Refugio de Rapaces de Montejo de Vega de la Serrezuela y zonas aledañas

Día Internacional de los Buitres

Sep 13, 2015

 

Día Internacional de los Buitres

El próximo sábado, 5 de septiembre, es el Día Internacional de Concienciación sobre los Buitres; establecido ante el dramático declive de estas soberbias aves en gran parte del mundo, con todas sus consecuencias.

   Hay buitres, o aves similares, en casi todos los continentes. Las costas heladas de la Antártida son demasiado hostiles para las aves rapaces; pero los cadáveres de aves y mamíferos marinos son aprovechados allí, entre otros, por los enormes petreles gigantes, los “buitres del mar”. En Australia no existen verdaderos buitres, pero las grandes águilas audaces cumplen en parte su función. En el frío Gran Norte, las poderosas águilas marinas también pueden ser carroñeras; desde el pigargo europeo (tan grande o más que el águila real), hasta el pigargo gigante (que es todavía mayor, y de hecho es una de las águilas más grandes del mundo).

Buitre blanco o alimoche, en el sur de Burgos. (Fotografía: Ricardo Ramos Sánchez. 19 de mayo de 2013.)

 

  Las mayores rapaces vivas del planeta son el cóndor andino (el legendario “espíritu de los Andes”) y el cóndor de California (objetivo de un extraordinario esfuerzo para evitar su fin). Estos dos buitres de América son también las mayores aves voladoras actuales, junto con los grandes albatros y los grandes pelícanos, y seguidos de cerca por los buitres más grandes del Viejo Mundo.

  Es un buitre el ave de la que se ha registrado el vuelo más alto. El 29 de noviembre de 1973, un buitre moteado, de África, chocó con un avión, a 11.277 metros de altura; y tras un aterrizaje forzoso, se encontraron plumas del ave en el aparato. Alturas menores, pero también considerables, son alcanzadas por otras aves. Por ejemplo, el maravilloso documental “Nómadas del viento” recoge la proeza de los gansos indios, que cada año sobrevuelan el Himalaya, llegando a alturas de unos 9.100 metros.

  Desde tiempos inmemoriales, los buitres han impresionado al hombre. En el Viejo Mundo, quizás ninguno lo haya hecho tanto como el quebrantahuesos, ave completamente excepcional en bastantes aspectos. Ya en 1979, Fernando Hiraldo, Miguel Delibes y Juan Calderón, en el comienzo de su detallada monografía científica sobre la especie, escribían que “el quebrantahuesos es un animal mítico rodeado de leyenda”, “dueño del aire”. El inolvidable David Gómez, en su extraordinario libro “Pájaro de barro” (1999), recoge los testimonios de bastantes personas que intentan transmitir algo de lo que sintieron, cuando vieron al quebrantahuesos por primera vez. Este mismo verano de 2015, el Dr. Abilio Reig, de la Universidad de Alicante, publica un extenso y documentado trabajo, en el último número de la revista cultural leonesa “Argutorio”, sobre las leyendas históricas en torno a esta criatura; de la que Antonio Cano, la primera persona que consiguió fotografiar al quebrantahuesos en España (en concreto, en Cazorla, en 1958), llegó a escribir entonces que “hay en él algo de animal de otro mundo” (recogido en las memorias de José Antonio Valverde, tomo  II).

Buitre leonado en vuelo, en el Refugio de Montejo. (Fotografía: Jesús Cobo Anula. 23 de febrero de 2009)

  En Europa, los grandes buitres son los vertebrados silvestres que se reproducen más despacio; y el quebrantahuesos es, con mucho, el más escaso (sin incluir las especies accidentales). Este año 2015, por primera vez desde hace décadas, ha llegado a volar un pollo nacido en libertad en Andalucía, fruto de un larguísimo y complicado proyecto de reintroducción. A través de una iniciativa pública impulsada en las redes sociales por la Consejería de Medio Ambiente, a este joven quebrantahuesos hembra se le ha puesto finalmente el acertado nombre de “Esperanza”.

  “Los buitres son el método más natural, barato, sencillo, higiénico y  hermoso para reciclar los animales muertos”; y así lo recogían 38 asociaciones en 2009, en su ya famoso comunicado conjunto “No se puede seguir así”; pues no es posible  mantener, al menos a largo plazo, ese otro sistema (de eliminación de cadáveres), mucho más contaminante y peligroso, en el que cuesta más destruir una oveja muerta que comprarla viva. El matemático  Bernardo Robles lo indicaba, con cálculos bien elocuentes, tanto en el congreso nacional celebrado en 2008 en Caravaca (Murcia) y organizado por la asociación Caralluma, como en su trabajo publicado en la revista “Quercus” (Nº 293, 2010, págs. 80-81; “Buitres, esos grandes aliados del medio ambiente”).  Las cifras, sobre la importancia de las aves carroñeras, son abrumadoras; lo que también quedó claro en las III Jornadas sobre Buitres, curso de verano de la UNED celebrado en Plasencia (Cáceres) en 2007, en el que participaron bastantes expertos de distintos países. Parece que, al menos en algunas zonas, comienza a admitirse de nuevo la misión ancestral de los buitres, bien conocida por los hombres del campo.  

Buitre negro, en un comedero del nordeste de Segovia. (Fotografía: Héctor Miguel Antequera. 5 de septiembre de 2013)

 

  “Con su silueta, nuestros cielos perderán su más bello y característico adorno”. Hacia 1970, esta frase, relativa a los buitres, figuraba en el primer cartel de ADENA (WWF España), sobre la fauna ibérica en peligro. En Serbia, el experto onitólogo Bratislav Grubac acaba de publicar un gran libro monográfico, con fotos magníficas, sobre el buitre leonado; incluye mapas de la distribución mundial pasada y presente, en los que queda bien clara la magnitud del declive. También aparece el resultado (295 pollos volados) de los censos que realicé, en 2014, en una de las mayores y más estudiadas colonias que existen, la del Refugio de Montejo y su entorno, en las hoces del Riaza (Segovia).

  La cifra de 2014, de nidos con éxito de la especie, fue la más alta, para estas gargantas, en los 41 años que llevo censándolas, como puede verse en las últimas Hojas Informativas sobre el Refugio (disponibles tanto impresas como en Internet, gracias a Naturalicante).

  En el área de estudio (que incluye partes del nordeste y otras zonas de Segovia, sur de Burgos, suroeste de Soria, y algo del norte de Guadalajara), he visto y registrado, este año 2015, 374 pollos de buitre leonado que han llegado a volar (cifra inferior a la del año precedente, con acusado descenso sobre todo en algunas buitreras pequeñas), y 17 pollos volados de alimoche o buitre blanco (en 12 nidos con éxito); y con respecto a otras aves, 18 pollos de búho real (en 8 nidos con éxito), 12 pollos de azor (en 5 nidos con éxito, si bien Manuel Jesús Sahagún informó amablemente sobre otro nido, que no pude encontrar, y envió foto del pollo), 11 pollos de cuervo (en 4 nidos con éxito), 8 pollos de águila calzada (en 7 nidos con éxito, donde nacieron al menos uno o dos pollos más), 8 pollos de águila real (en 5 nidos con éxito), 8 pollos de milano negro (en 4 nidos con éxito), 6 pollos de ratonero o águila ratonera (en 4 nidos con éxito), 2 pollos de cernícalo (en un nido con éxito, a los que hay que añadir  16-19 pollos más en cinco de las cajas nido instaladas por GREFA con la ayuda de WWF, según el informe de GREFA), etc.; y he visto algún pollo ya volando de gavilán y de aguilucho lagunero, gracias a Xavier Martín y Fermín Redondo respectivamente.  Además, censé 104 pollos (105, de los que luego murió uno) de cigüeña blanca (en 58 nidos con éxito, a los que se pueden añadir otros 64 pollos en 29 nidos con éxito de la provincia de Madrid), 33 pollos de garza real (en 13 nidos con éxito, en el embalse de Linares), etc. De los mencionados nidos, he encontrado casi todos los que están en roca, y algunos en árbol. Los restantes nidos con éxito de este año (sobre todo, nidos en árbol) han sido amablemente comunicados o mostrados por Jesús Javier Andrés, José Manuel Boy, Miguel Briones, Cándido Calleja, Yolanda Calleja, Álvaro Camiña, Antonio Casado, Paloma Fraguío, Fernando García, Jesús Hernando, Alfredo López, José Luis López-Pozuelo, Juan Francisco Martín, Xavier Martín, Héctor Miguel, Fermín Redondo, Manuel Jesús Sahagún, Gonzalo San Frutos, agentes medioambientales de Soria, y pastores de la comarca.

  Ya quedamos muy pocos, de los naturalistas que hemos vivido toda la historia, increíble, de este Refugio de vida salvaje. El pasado mayo, murió el guarda Hoticiano, extraordinario conocedor y defensor de estas tierras; y padre de Jesús Hernando, eficaz guarda actual de WWF España en el Refugio. Después, fallecía  Carlos de Aguilera, al poco de ser publicada (este verano, en la revista “Panda” Nº 129, de WWF, pág. 19) su carta de pésame a Jesús Hernando, en la que decía que “yo es posible que no tarde en juntarme con él” (con Hoticiano).

  El próximo martes, 8 de septiembre, está programado comience, en la Casa de las Ciencias de Logroño, una exposición de tres meses, sobre los 40 años del Refugio, preparada por Juan José Molina (Vicepresidente del Fondo), con la colaboración de distintas personas y entidades (como WWF, o la Casa del Parque Natural); se adjunta un cartel y un folleto sobre ello. El 12 de septiembre, queremos realizar una visita, guiada por Rubén Arrabal, a los cercanos comederos de buitres del sur de Burgos. El 22 de septiembre, a las 19 h., tengo prevista una charla en Madrid, en el Salón de Actos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, sobre “41 años censando y defendiendo el Refugio de los buitres”; se adjunta la invitación. Para el 3 y 4 de octubre, está programada la celebración en el Refugio del Día de las Aves, por Xavier Martín y Mar Cuadrado, de SEO/BirdLife. Hacia el mismo mes, seguramente aparecerá el cuarto volumen del Anuario Ornitológico de Burgos, con bastantes novedades sobre la comarca; me han hecho el honor de pedirme el prólogo del libro. En parecidas fechas, quisiéramos publicar una nueva Circular del Fondo para el Refugio. Y para los días 7 y 8 de noviembre, estamos preparando, en las hoces del Riaza y su entorno, el nuevo censo colectivo de otoño, coordinado por Juan José Molina.

 

   Solamente en las hoces del Riaza, he controlado, durante los 41 años del Refugio de Rapaces, un total de 5.622 pollos de buitre leonado que han llegado a volar, en 862 nidos diferentes que han tenido éxito alguna vez. El “campeón” es el nido Nº 5 de V.A.D., que ha sido usado con éxito durante 33 años (15 consecutivos); pero otros cuatro nidos lo han sido durante más años seguidos (uno, el nido Nº 12 del barranco de Valdecasuar, durante 19 años consecutivos). He podido comprobar, en cambio, que el nido Nº 23 de Los Poyales ha estado 36 años de “descanso”, entre dos años de cría con éxito. Para los alimoches, llevo registrados en las hoces del Riaza, desde el comienzo del Refugio, 99 nidos (82 con éxito); el campeón ha sido usado 22 años (hasta seis consecutivos); mientras que el récord para los años consecutivos (de cría con éxito) es de once años, para otro nido de alimoches (utilizado con éxito durante catorce años).

  No tenemos noticias de ninguna otra gran población salvaje, de rapaces carroñeras, que haya sido objeto de un seguimiento semejante. Sin embargo, estos resultados no deben hacernos olvidar la gravísima situación actual de los buitres, la peor de la historia; hasta el extremo de que nuevas especies (entre ellas, varias de Asia) han pasado, en los últimos años, a incrementar la trágica lista de las aves amenazadas de extinción en el mundo. A todos los problemas ya conocidos se añaden otros nuevos; como el uso veterinario del diclofenaco, o el envenenamiento de elefantes matados ilegalmente en África, por cazadores furtivos, expresamente para eliminar a los buitres y que éstos no los delaten. En la revista “National Geographic” de este mes de septiembre se incluye un escalofriante reportaje de investigación, sobre el tráfico del marfil, que ilustra hasta dónde llegan las mafias implicadas.

 

  Pero no debemos desanimarnos. En el momento de terminar estas líneas, comienza de nuevo en La 2 el maravilloso documental “El buitre negro”, de la serie “El Hombre y la Tierra”. El enorme buitre negro, el mayor buitre (en peso) del Viejo Mundo (y de todo el mundo, después de los cóndores), casi con seguridad habría perdido ya su última población insular (la de Mallorca), si no hubiera sido por el inmenso trabajo que bastantes personas y entidades han realizado, durante muchos años, para conservarlo. Quizás con el alimoche canario (el “guirre”), en Fuerteventura y algunas islas o islotes más, habría podido ocurrir algo parecido.

   El gran naturalista pionero Jesús Garzón dijo, en el congreso internacional celebrado en Priego (Cuenca) en 1990, que los buitres se habían recuperado en España “gracias, sobre todo, al esfuerzo gigantesco de muchísimas personas”; y mencionó, como caso modélico, el Refugio de Montejo; cuya historia sigue siendo, a pesar de las adversidades, y junto con otros variados ejemplos en diferentes parajes, un motivo de esperanza.

 

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo

Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

El tríptico definitivo puede descargarse (PDF) en este enlace.

 

 

Buitre blanco o alimoche, en el sur de Burgos. (Fotografía: Ricardo Ramos Sánchez. 19 de mayo de 2013.)

Buitre leonado en vuelo, en el Refugio de Montejo. (Fotografía: Jesús Cobo Anula. 23 de febrero de 2009)

Buitre negro, en un comedero del nordeste de Segovia. (Fotografía: Héctor Miguel Antequera. 5 de septiembre de 2013)