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Refugio de Rapaces de Montejo

Fondo para el Refugio de Rapaces de Montejo de Vega de la Serrezuela y zonas aledañas

Prisionero del nido

Abr 7, 2019

 

Artículo «PRISIONERO DEL NIDO»

Félix Rodríguez de la Fuente hablaba de “Prisioneros del bosque”. Así tituló uno de los programas más famosos, premiados y comentados de la inolvidable serie televisiva “El Hombre y la Tierra”. Pero él, el hijo del buitre, no era prisionero del bosque, de ese sabinar seco que cubría el horizonte y siempre estaba verde. Él era prisionero del nido, de su propio nido. No podía salir de allí. En ese nido había tenido que soportar fuertes tormentas, granizadas, lluvias que esta temporada resultaron interminables, fríos prolongados e intensos, noches heladas, el azote del viento que a veces parecía querer tirarlo, días de mucho calor, las molestias de los grandes cuervos, los pillajes de las grajillas o incluso del alimoche, los pequeños y numerosos parásitos, penurias y sed y hambre… Él era un ser predecible, algo poco frecuente entre los animales salvajes. A cualquier hora del día, con cualquier condición meteorológica, tenía que encontrarse allí, colgado del vacío. Desde ese hogar austero y hermoso, era capaz de contemplar, con su vista varias veces más potente que la nuestra, un paisaje increíble, un mundo salvaje, alejado de muchas locuras de los hombres. Seguramente también disfrutaba de ello, a su manera, cuando se lo permitía el hambre, la compañera casi inseparable de su especie. En el maravilloso documental español “Guadalquivir”, se dice que los buitres leonados son las aves “con voto de hambre”. Y él, durante más de cuatro meses que llevaba en su nido, había tenido muchas ocasiones para comprobar lo que esto significaba…

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