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Refugio de Rapaces de Montejo

Fondo para el Refugio de Rapaces de Montejo de Vega de la Serrezuela y zonas aledañas

Primer aniversario de la muerte de Fidel José

Ene 1, 2023

 

Homilía del primer aniversario de la muerte de Fidel José

Iglesia de
Montejo de la Vega [Segovia], 12 de noviembre de 2023, en el XLI Censo de Otoño

 

Ya hace un año que nos dejó nuestro inolvidable amigo Fidel José. El mes de septiembre de 2022 se va alejando en la lontananza, pero su figura se agranda, y nuestro recuerdo y gratitud se acendran, haciéndose cada día más puros y agradecidos. ¡Qué privilegio y qué regalo más grande haber podido compartir este tramo de la vida junto a él, recibiendo el chorro entusiasta de sentido que de su centro personal irradiaba a nuestra vida y su circunstancia! Solo con el paso del tiempo nos vamos dando cuenta del espesor de este don, del alcance de lo que nos ha revelado su persona única e irrepetible, del todo inimitable.

La sabiduría radiante e inmarcesible de la que nos habla la primera lectura fue muy pronto a su encuentro, porque lo consideró digno de ella; y Fidel José se dejó encontrar sin oponer resistencia, respondiendo con todo su ser y su libertad. Un bárbaro o una mala persona no son capaces de recibirla, a lo sumo lo serían de cierta capacitación técnica, porque les falta la base de las virtudes morales (la justicia, la templanza, la fortaleza o valentía, la prudencia), sin las cuales es imposible ingresar en la región donde es vigente.

 

Aristóteles dice que es tanto como darle a un niño un puñal. La historia nos demuestra hasta la saciedad, por desgracia, lo que sujetos nada éticos han llegado a hacer con esos conocimientos técnicos. Fidel José ha sido un hombre bueno, con el candor de una segunda ingenuidad que lo inmunizó contra el desaliento y la desesperanza, capaz de animar a cuantos entraban en el ámbito de su irradiación, que iba en aumento cada día. Y sabiduría viene de sapere, saboreo: gustar y sentir todo por de dentro, internamente.

Fidel José lo aprendió con sosiego en estas tierras que tanto amaba, y en el trato afable con sus gentes. Nos consuela la esperanza de cristiano auténtico que fue el motor de su existencia, la llama encendida en el norte de su corazón de que nos habla la parábola del Evangelio, de la que nunca dejó que se agotara el aceite que la mantenía llameante, a pesar de las dificultades y sufrimientos que le supuso su compromiso de estudio y conservación de esta porción maravillosa que son las Hoces del Riaza y sus alrededores.

Creemos y esperamos que, así como la muerte no se tragó a Cristo, tampoco ha devorado a Fidel José. Antes bien, que allí donde el parecer humano cree que se ha dicho la última palabra, donde experimenta que no hay salida posible, que todo ha terminado atrapado en el nido de la cama de una UVI, atado a esa cruz por una red inmensa de cables y tubos, como nos cuenta su hermana Matilde en un testimonio hermoso y lleno de amor, acontece desde Dios algo totalmente nuevo e inimaginable: el hecho y la fe de que nos lleve, por medio de Cristo, con Él, la Vida absoluta, el Bien perfecto, el Amor incondicional, puro y sin límites, regalándonos una vida nueva e inmortal.

Su amor desinteresado y puro no nos va a dejar en la estacada, pues es fiel y no olvida sus promesas; se vuelve hacia cada uno de nosotros, buenos o malos, por nosotros mismos, aunque no obtenga nada a cambio, aunque con ello reciba nuestro rechazo o nuestro desdén. Algo de ello intuimos cuando nuestro amor por las personas que queremos de verdad nos lleva a decirnos en voz baja: «Tú al menos no puedes morir para siempre» (Gabriel Marcel).

O cuando nuestra razón exige que no triunfen definitivamente los verdugos sobre las víctimas de la injusticia, la mentira o la violencia en todas sus formas. La fe cristiana lo espera, en virtud de la resurrección del crucificado. Dios quiere enderezar a los humillados y reformar a los malvados en una transformación que los levante de estar encorvados y cerrados sobre sí mismos.

Y es que, a la luz de su bondad y de su Amor puro y sin límites, ¿quién no percibe lo que hay en él de desamor que no corresponde con su generoso ofrecimiento, y también lo que sí lo hace?; es decir, de la verdad última de su vida. En la medida en que nos dejamos acoger, trasformar y redimir por su bondad, nos vamos liberando del miedo que atenaza nuestra libertad y somos una capacidad inaudita de apertura a los demás, a la naturaleza y a Dios.

Queridos Matilde, Agustín, Antonio Jesús, sobrinos, compañeros y amigos todos de Fidel José, nuestra deuda de gratitud con él no consiste en imitar sus huellas, cosa del todo imposible, pues ninguno podemos dedicarle al Refugio once horas diarias, sino en intentar una fidelidad creativa que nos permita hacer cosas nuevas inspiradas por él. Creo de corazón que mira con muy buenos ojos desde Dios, pues participa de su mirada sobre la creación, las iniciativas que los montejanos, liderados por Juanjo Molina, están llevando a término con los censos y demás actividades. Es una alegría saber que Susi y Jesús Cobo continúan los censos de nidos en primavera, y que la dirección del Parque Natural, en la persona de Rafael Marina, sigue velando por su protección y dando todas las facilidades para el desarrollo de estos trabajos; de igual modo que continúa el apoyo y el ánimo de WWF.

. En este sentido, una de las realidades más inspiradoras que nos ha regalado Fidel José, ha sido su amor y su entusiasmo por el cuidado de esta porción de naturaleza que tanto queremos los montejanos. Sintió por ella una llamada de entrega total a su estudio y defensa. Su ejemplo nos recuerda que no hemos de perder la actitud que ve en cualquier cosa del mundo un polo de atracción inagotable, pues está relacionada con todo, tiene su interior, su detrás, su fuera…; y pide de nosotros una manera de abrirnos a la fuente de su sentido que nos permita estar en la cercanía máxima de dónde este surge; una cierta conversión.

En este sentido, a muchas personas los buitres les parecen seres repugnantes y feos, Fidel José veía en ellos criaturas fascinantes y hermosas, cuyo estudio, contemplación y defensa se le presentaban inagotables. Nunca se cansaba en este abrirse totalmente al enigma de su vida, y lo mismo le sucedía con cualquier manifestación de vida salvaje que le salía al paso.

No nos podemos permitir perder esta herencia maravillosa: la de descender hasta la responsabilidad máxima sobre las verdades en las que apoyamos nuestra vida y nos mueven a actuar. Estudiar, contemplar, conservar y amar la naturaleza es una cuestión ética; debería llevarnos a todo ello, además del asombro, la vergüenza de lo sordos y ciegos que hemos podido estar ante su llamamiento al cuidado y al respeto.

 

Cuando esto no se cultiva en la educación y en la vida cotidiana, es de temer lo que sucederá en nuestras relaciones interpersonales, en las que debe reinar el espíritu de finura. Termino. Difunto viene del latín defungor, extraordinaria palabra que significa que alguien ha escrito la última página de su vida, aunque nos parezca inacabada, y ya no tiene más tarea que alabar constantemente a Dios. Sintamos en el Sanctus de esta eucaristía a este tenor maravilloso en que se ha convertido nuestro amigo Fidel José, alentando nuestro débil canto, nuestra quebradiza esperanza; animándonos como siempre.

Y no tengamos miedo. Como dice el filósofo Jean-Louis Chrétien, en la vida eterna no veremos los secretos de los corazones de los demás porque hayan sido arrancados desde fuera los velos que los ocultaban ―no se trata de un espectáculo indiscreto, propio de nuestra cultura narcisista del cotilleo―, sino que todos y cada uno de nosotros no seremos más que lo que hayamos dado y recibido de amor, y se nos regalará sin merecerlo participar en la mirada de Dios sobre la creación, «en quien lo infinito de la ciencia y lo infinito de la misericordia no están separados ni pueden separarse».

Creo que Fidel nos sigue diciendo: «Estoy feliz». Esta vida que ahora disfruto no trata de compensarme nada, pues la gracia me ha dado muchísimo más, desbordando con creces todos mis pobres méritos y lo que he sido capaz de imaginar y esperar mientras estaba con vosotros. En una preciosa canción de Leonard Cohen (Anthem), se dice que, después de que los pájaros estallan a cantar al romper el alba, «There is a crack in everything, that’s how the light gets in». «Hay una grieta en todas las cosas, así es como entra la luz». La grieta que ha abierto la vida y la muerte de Fidel José ha dejado que nos llegue, tamizado, un rayo de la Luz Eterna.

 

Pedro Rodríguez Panizo

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