— En aquel árbol se ha movido algo. Después de 44 años, lo habíamos encontrado al fin, el 13 de agosto de 2018. Estábamos Jesús Hernando Iglesias, guarda de WWF en el Refugio de Montejo, y yo. Tras pacientes búsquedas, por muchos naturalistas, habíamos localizado, en las décadas anteriores, unos tres dormideros de alimoches en el nordeste de Segovia; pero éste, el del Refugio, el que acabábamos de encontrar, seguramente es el principal.
El sábado 1 de septiembre es el Día Internacional de Concienciación sobre los Buitres, sobre su importancia y su dramático declive en gran parte del mundo. Organizaciones como GREFA en la Demanda (Burgos), el Colectivo Azálvaro en el sur de Segovia, AMUS en Extremadura, o el Fondo para el Refugio cerca de las hoces del Riaza, realizan actividades en torno a esa fecha. Después, en el mismo mes, casi todos los alimoches ibéricos emprenderán su largo viaje a África, donde les aguardan otros problemas. Que sepamos, es en el Refugio donde se han encontrado los nidos con éxito de alimoche más próximos en Europa, como puede verse en las “Hojas” Informativas y en otras publicaciones. Durante más de 45.570 horas allí, desde que empezó el Refugio en 1975, he registrado personalmente un total de 6.440 pollos de buitre leonado (y 405 de alimoche) que han salido adelante, con un máximo para el buitre de 313 en 2017, y para el alimoche de 19 en 1988; también he censado colonias cercanas de las tres provincias, parte de las cuales (no todas) presentan, para el leonado, descensos preocupantes en los últimos años. En los 35 censos colectivos de otoño, donde han participado 764 naturalistas en total, también obtuvimos la cifra más alta en 2017, con al menos 1.214 ejemplares censados por 108 ornitólogos, coordinados por el agente forestal Juan José Molina; a quien también se debe la exposición sobre el aniversario del Refugio, patrocinada por la Casa de las Ciencias de Logroño, que ha estado después en localidades como el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid, la Casa de la Cultura de Aranda de Duero (Burgos), el Centro Cultural San José del Ayuntamiento de Segovia, o el Ayuntamiento de Montejo de la Vega. La exposición refleja la historia increíble de este Refugio de vida salvaje, uno de los primeros espacios protegidos en Castilla y León, destacando el trabajo y el mérito de las personas que lo han hecho posible. Este verano acabo de revisar de nuevo los catorce pollos más retrasados de la temporada, después de una fría primavera tan lluviosa que apenas sé cómo pude hacer el censo, en la “reserva de los buitres” de la que nos hablaba Félix en 1974; donde he registrado los pollos de todas las peñas y barrancos durante 44 años, con un total de 924 nidos con éxito distintos de buitre leonado, y 87 de alimoche. Si Dios quiere, los últimos pollos volarán hacia septiembre, aprendiendo a dominar el viento y el cielo como pocas aves consiguen, haciendo ver que un mundo natural en equilibrio es necesario y hermoso. Debemos lograr que siga siendo posible. Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza
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Buitre leonado inmaduro llegando al comedero del Refugio de Rapaces de Montejo.
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Alimoche adulto, sobre el comedero de WWF en el Refugio de Rapaces de Montejo.
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