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Malas cifras especialmente para Cigüeña Blanca y Alimoche Común RESULTADOS DEL CENSO EN LA TEMPORADA DE CRÍA EN LAS HOCES DEL RIAZA En la temporada de cría de 2008, y durante 71 días de trabajo de campo, en las hoces del Riaza y su entorno (parte del nordeste de Segovia, con algunas zonas del sur de Burgos y del suroeste de Soria), Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo ha realizado, del mismo modo que los 33 años anteriores, censos de nidos y pollos de aves rapaces (en 2008, 209 nidos ocupados, de rapaces de diez especies distintas, en los que vuelan 198 pollos), cuervos, cigüeñas, garzas y otras aves acuáticas, etc. La reproducción de la cigüeña blanca ha arrojado, en 2008, resultados sorprendentemente bajos para la comarca. En un total de 35 términos municipales (29 de Segovia y 6 de Burgos) donde este ave ha anidado en alguno de los seis últimos años, en la presente temporada Fidel José ha revisado 96 nidos, de los que 78 al menos han estado ocupados, y 53 han tenido éxito en la cría, volando un total de 86 pollos. Al menos otros cinco pollos desaparecieron o murieron antes de poder volar, y los vecinos han informado de más casos. En la misma zona, Fidel José censó 119 pollos que volaron en 2007 (con 93 nidos controlados, 65 al menos ocupados, y 58 con éxito), y 133 pollos que volaron en 2006 (con 78 nidos registrados, 63 al menos ocupados, y 54 con éxito). Tanto la productividad (media de pollos volados por nido ocupado) como la tasa de vuelo (media de pollos volados por nido con éxito), han sido los más bajos de, como mínimo, los seis últimos años. También ha sido éste el primer año, de los seis últimos, en que no ha habido ni un solo nido con cuatro pollos volados, en toda el área estudiada. La situación puede variar bastante de un pueblo a otro. Por poner como ejemplo dos casos bien distintos, en Riaguas han volado 14 pollos de 11 nidos (7 con éxito), frente a 8 pollos de 11 nidos (5 con éxito) el año anterior; mientras que en Fresnillo parecen haber fracasado los cinco nidos, cuando el año pasado volaron allí seis pollos entre los dos nidos que entonces había. En varios de los términos con peores resultados, por lo que respecta al número de pollos que salen adelante, distintos lugareños indican que ha podido influir en ello el veneno que se puso para los topillos. Otro caso llamativo se refiere al alimoche, también conocido como “buitre blanco” y con otros muchos nombres (conocemos 168 maneras de designar a esta rapaz tan peculiar). Recientemente, el alimoche fue considerado, por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), como especie amenazada a nivel mundial. El Refugio de Rapaces llegó a albergar los nidos ocupados más próximos conocidos en España, y su densidad lineal en buena parte del cañón fue seguramente la mayor de Europa. Fidel José lleva 34 años (desde 1975, inclusive) censando su población, al igual que para las otras rapaces. En 2008, en las hoces y su entorno (dentro y fuera del espacio protegido), ha habido, en la provincia de Segovia, únicamente cuatro nidos de alimoche con éxito en la cría, en los que han salido adelante cinco pollos. Estos resultados son, junto con los similares del año anterior, los más bajos de los 34 años de seguimiento (de toda la historia del Refugio). Bien lejanos parecen ahora aquellos años en que hasta 17 pollos de alimoche llegaban a volar, en esta misma zona, y algunos más en las inmediaciones. En los barrancos cercanos del sur de Burgos y del suroeste de Soria, Fidel José ha controlado, en 2008, cinco nidos de alimoche con éxito, en los que han volado ocho pollos. En otros lugares de la provincia de Segovia, y gracias a la amable colaboración de Alfredo López Hernangómez, también ha podido ver este año otros nidos con éxito. Para el buitre leonado, continúa el la laborioso proceso de registro detallado de datos. Puede adelantarse que el número de pollos que salen adelante, algunos de los cuales no vuelan aún, es globalmente muy parecido al del año anterior, cuando se alcanzaron las cifras más bajas de los 15 últimos años. Por otra parte, los dos últimos años han sido, con mucho, los de fechas de reproducción más retrasadas para la especie, en toda la historia del Refugio. Creemos que seguramente se debe al hambre. En la comarca sólo siguen funcionando tres comederos, de los once muladares (al menos) que había; y además, se ha reducido drásticamente la carroña disponible en el monte, por motivos bien conocidos. De hecho, en los últimos años los buitres suelen bajar inmediatamente cuando el guarda Jesús Hernando les deja carroña en el comedero de Adena, incluso estando él presente; esto es algo que no había ocurrido en más de treinta años anteriores.
Buitre Leonado en el comedero del Refugio. Foto: Elías Gomis Destaca asimismo la importancia creciente que están adquiriendo, para los buitres, varios parajes de las cercanías del parque. Por el contrario, ciertas peñas grandes del cañón principal están alcanzando mínimos históricos. Por ejemplo, Peña Portillo (con 15 pollos de buitre leonado volados en 2006, sólo cuatro pollos en 2007, y únicamente dos en 2008), La Catedral (donde no llegó a volar ningún pollo de buitre leonado en 2007, por primera vez en toda la historia del Refugio, y sólo uno lo ha conseguido en 2008), y otras, parecen sólo sombras de su antiguo esplendor. Algo similar ocurre en la parte sur de Valdecasuar, donde casi todos los nidos de buitre han sido abandonados o perdidos (todos menos uno, en cada uno de los dos últimos años), confirmando la advertencia que ya fue publicada antes de que esto ocurriera; y en las peñas cuya parte superior está próxima a sendas para visitantes, donde casi todos los nidos han vuelto a perderse (en 2008, todos menos dos), a pesar de las numerosas restricciones impuestas. El incendio de agosto afectó a parajes de inmenso valor natural, próximos a las hoces, que habían sido estudiados durante bastantes años por el ornitólogo suizo Daniel Magnenat, y por otros naturalistas. El Fondo ya hizo pública una nota sobre ello. De acuerdo con lo publicado en 2007 por el Ministerio de Medio Ambiente, en un libro sobre Gestión del Hábitat, donde se citan ejemplos concretos de gran interés, debe tenerse un cuidado extremo para que las actuaciones posteriores al fuego no se conviertan en una amenaza más, para la vida salvaje. En este sentido, recordamos la pregunta de vecinos de Moral, que aparece recogida este mismo mes en el periódico “El Nordeste de Segovia” (pág. 9): “¿Quién nos asegura, por ejemplo, que van a cortar los árboles que no valen y no también los que están bien?”
Incendio en Moral de Hornuez. Foto: Manuel López Lázaro En otro orden de cosas, este verano ha deparado nuevas sorpresas ornitológicas; incluso sobre especies tan poco citadas allí como el martinete en el embalse de Linares (observados por Xavier Parra), el elanio azul en los páramos del sur de Burgos (fotografiado, por Javier Vitores y Consuelo Bellella), el chotacabras pardo en el suroeste de Soria (oído, por Juan Luis Galindo), etcétera. La comarca sigue pareciendo, en ese sentido, un filón inagotable, a pesar del intenso seguimiento realizado por más de mil naturalistas desde la creación del Refugio. Por último, podemos anunciar que ya ha terminado la revisión de todos los informes parciales del último censo colectivo de otoño, y estamos en la fase de elaboración del informe final. Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo «
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