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Refugio de Rapaces de Montejo

Fondo para el Refugio de Rapaces de Montejo de Vega de la Serrezuela y zonas aledañas

CENSO DE OTOÑO

Feb 3, 2020

CENSO DE OTOÑO

Saber cuántos ejemplares hay, de una especie de animales salvajes, y dónde están, es
una cuestión esencial para el conocimiento de su población en un espacio natural, y para
la gestión del mismo cada año. Pero averiguarlo suele resultar tremendamente difícil.
Tanto, que incluso criaturas muy perseguidas han conseguido sobrevivir durante siglos.
En España, un seguimiento excepcionalmente riguroso y prolongado se refiere a la
sierra de Mallorca, donde sobrevive la última población insular del buitre negro que
queda en el mundo; en la que fue una de las costas más abruptas, escarpadas y solitarias
de nuestra geografía; en unos parajes tan remotos, al menos hasta hace poco, que una
especie entera de vertebrados, el sapillo balear, no fue descubierta hasta las últimas
décadas del siglo XX. Cuando me enseñaron aquellos precipicios brutales, lo que debo
agradecer a la Dra. Evelyn Tewes y otros, comprendí mucho mejor por qué tantos y tan
buenos ornitólogos, nacionales y extranjeros, a pesar de todas sus expertas e intensas
prospecciones, no lograron encontrar en la isla los enormes nidos de la rapaz mayor en
peso del Viejo Mundo, hasta que el gran especialista francés Michel Terrasse lo
consiguió en 1971. Desde entonces, esa interesantísima población ha sido censada cada
año, por diferentes personas, y un esfuerzo realmente colosal ha conseguido evitar su
fin.

En la España peninsular, el seguimiento más prolongado, que yo sepa, se refiere a las
hoces del Riaza y su entorno (entre Segovia, Burgos y Soria), donde he censado
personalmente, en solitario, los nidos con éxito de su enorme población de buitres
leonados y alimoches y otras aves durante 46 años (desde que comenzó el Refugio de
Rapaces de Montejo, uno de los primeros espacios protegidos de Castilla y León),
dedicando a estos censos más de 51.150 horas de campo, a pesar de todas las dificultades, incluidas las meteorológicas. Distintas entidades y cientos de personas me
han dado permisos y apoyos de todo tipo, incluyendo ayudas morales que son
importantes.


Otras personas también han hecho censos allí. Pero un desafío distinto era averiguar,
fuera de la época de cría, cuántos buitres y otras rapaces hay. Los matemáticos sabemos
bien que, en muchos problemas, no siempre, las soluciones sencillas son las mejores.
Fue precisamente un matemático, el profesor José María Martínez Mediano, quien tuvo
la idea del censo de otoño; cuando nos dijo, en 1983: “Pues se pone un tío debajo de
cada peña, todos a la misma hora, y se cuentan”. El biólogo José Velasco Cabas y yo
nos quedamos pensando: “¿Sabes que podríamos hacerlo? En un amanecer.”
Así fue como comenzaron los censos colectivos de otoño, en los que ya han
participado 816 ornitólogos, y que han inspirado trabajos de este tipo en otras zonas;
desde los censos otoñales de buitres en el Duratón o en Madrid o en Andalucía, hasta el
primer censo nacional del aguilucho lagunero. Estos censos, organizados por el Fondo
para el Refugio de las Hoces del Riaza, están incluidos en el Programa de Conservación,
Seguimiento e Investigación del Parque Natural. Los coordiné desde 1983 hasta 1993,
el biólogo Juan Prieto Martín lo hizo desde 1994 hasta 2012, y el agente forestal Juan
José Molina Pérez desarrolla este ingente trabajo desde 2013 hasta ahora. Por increíble
que parezca, los hemos podido hacer todos los años, a mediados de noviembre; incluso
con lluvia, nieve, viento, frío… Sólo la revisión de los informes parciales lleva meses de
trabajo cada año. La información conseguida ha aparecido en varias de las principales
publicaciones científicas sobre ornitología, dentro y fuera de España. Todos los
informes finales pueden verse completos en Internet, en Naturalicante, con acceso libre
y gratuito, gracias a la labor también altruista del informático Raúl González Rodríguez.
Para hacer bien este trabajo, especialmente en los puestos de más dificultad, no sólo
hay que saber bastante de aves y especialmente de rapaces; también hay que conocer
con detalle las peñas. El próximo censo de otoño, nº 38, está previsto para los días 14 y
15 de noviembre; entre los participantes están incluidos los guardas del Refugio y
buena parte de los naturalistas que más han estudiado (en muchos casos, durante
décadas) y mejor conocen estos parajes y su fauna; como cada año, se contarán
simultáneamente, entre el atardecer del sábado y el amanecer del domingo, por un
ornitólogo experto situado enfrente de cada peña, cuántos buitres y otras rapaces pasan
la noche en cada sitio, obteniendo también bastantes datos sobre la fauna vertebrada del
Refugio y alrededores. Cada participante realiza el domingo un primer informe
provisional de su trabajo. En esta ocasión, debido a la epidemia, se suprime la comida
final y se realizan otros cambios para ajustarse a la normativa vigente, de acuerdo con
los permisos recibidos; pueden verse los detalles en la última circular del Fondo. Hay
expectación, sobre todo después de los datos finales de mis censos de nidos y pollos de
este año que se publican en la misma circular, por conocer el avance provisional (el
definitivo tarda mucho más) de los resultados; también de los búhos y otras especies,
además de los buitres.
En el censo de otoño de 2019, los 83 participantes registraron al menos 1.469 buitres
leonados, además de obtener una valiosa información sobre casi todos los vertebrados
visibles en la zona en esta época; puede verse tanto en el Informe final como en las
Hojas Informativas 52 y 53 sobre el Refugio, y en las últimas circulares del Fondo, todo
lo cual está disponible asimismo en Internet (Naturalicante). También se publicaron
resultados de este censo en la revista científica Ardeola de SEO/BirdLife, en bastantes
foros de Internet (desde los internacionales de buitres y de aves rapaces, hasta el de
Grupos Naturalistas de Castilla y León), en distintas páginas web, en Prensa y radio,
etc. El año anterior (2018), la gran sorpresa del censo de otoño fue el ruiseñor coliazul, pájaro de Siberia registrado por primera vez, y fotografiado, en Castilla y León, por el
biólogo Xavier Parra Cuenca y otros.
El Fondo para el Refugio desea agradecer el esfuerzo completamente desinteresado de
todos los participantes; el trabajo enorme del coordinador, Juan José Molina Pérez,
Vicepresidente del Fondo y agente forestal; los permisos y facilidades amablemente
recibidos de la Junta de Castilla y León (en especial, de Rafael Marina García,
Director del Parque Natural de las Hoces del Riaza; Pedro Ejarque Lobo, Jefe del
Servicio Territorial de Medio Ambiente de Segovia; y David Muñoz González, de la
Casa del Parque), de WWF España (incluyendo a Juan Carlos del Olmo Castillejos,
Secretario General; Laura Moreno Ruiz, técnico del Programa de Especies
Amenazadas; Jesús Cobo Anula, biólogo asesor para el Refugio de Rapaces de
Montejo; Jorge Bartolomé Zofío, responsable de Calidad y Proyectos; y Jesús Hernando
Iglesias, guarda del Refugio), la Confederación Hidrográfica del Duero (incluyendo a
Juan Francisco Martín Calleja, guarda del Refugio del embalse de Linares, entre otras
personas), los Ayuntamientos de Milagros (Burgos) y de Montejo de la Vega de la
Serrezuela (Segovia), sin olvidar otras entidades locales que también siguen
colaborando al máximo, y múltiples personas que ayudan de una u otra forma.
Como dijo el coordinador, Juanjo Molina, debemos “mantener la ilusión que tanta
fuerza nos da (…), por seguir colaborando en la conservación de este único, bello,
salvaje y maravilloso, espacio natural”.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza, y miembro del Patronato
del Parque Natural
Director de las Jornadas sobre Buitres (UNED)
Profesor Titular de Universidad (Análisis Matemático)
Para más información.- Teléfono 638738598