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Refugio de Rapaces de Montejo

Fondo para el Refugio de Rapaces de Montejo de Vega de la Serrezuela y zonas aledañas

Abr 27, 2015

35 años de la muerte, y 87 del nacimiento, de Félix Rodríguez de la Fuente

Algunos recuerdos o anécdotas sobre Félix

  Fotografía.- Félix Rodríguez de la Fuente y otras personas, el día de la inauguración del Refugio.
El entonces Príncipe de España aparece dando la mano a Jesús Hernando Iglesias, hijo del guarda Hoticiano y actualmente guarda de WWF en el Refugio de Montejo.

 

El sábado 14 de marzo, se cumplen 35 años de la muerte, y 87 del nacimiento, de Félix Rodríguez de la Fuente, a quien traté bastante durante ocho años (1972-1980). Aunque es mucho lo que se ha escrito sobre el tema (véanse, por ejemplo, todos los artículos mencionados o recogidos, durante años, en las Hojas Informativas sobre el Refugio), quizá sea el momento de revelar algunas anécdotas o historias menos conocidas; como por ejemplo, las que indico en el pequeño texto adjunto, que es muy breve pero llevo algún tiempo preparando. Hemos vivido más, y algunas de ellas no han sido publicadas nunca.

    Por otro lado, ayer me pidieron una conferencia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que tratará sobre “41 años censando y defendiendo el Refugio de los buitres”. La entrada será libre y gratuita, como siempre. En otras localidades también me han pedido nuevas charlas, para este año.

   Con motivo del aniversario de Félix, está previsto que este próximo fin de semana se publiquen reportajes en diversos medios de comunicación (entre ellos, y según las noticias recibidas, uno de Javier Rico en “El País Semanal”, en el que también aparecen el Refugio de Montejo, de WWF, y el guarda Hoticiano). Recientemente, enviamos una nota conjunta de agradecimiento firmada por bastantes organizaciones, que ha tenido amplia difusión en los foros naturalistas, dentro y fuera de España; junto con el informe final del censo de otoño (que parece imposible haber conseguido terminar tan pronto), y las primeras observaciones del alimoche este año (ya ha habido más), que supongo habréis recibido. Y aprovecho para dar las gracias a todos los que han enviado nuevos informes o fotos, o filmaciones o datos, sobre la fauna del Refugio y su entorno, que llegan prácticamente todos los días; de forma por completo desinteresada, y en ocasiones a costa de un esfuerzo personal considerable, que deberíamos reconocer como se merece.

 

     El 23 de agosto de 1975, doce naturalistas estábamos en los altos páramos del sureste, en el Refugio de Rapaces.  A las 20 h. 9 m., en el cielo, siempre adornado de buitres, apareció un punto diferente. Félix Rodríguez de la Fuente lo identificó antes que nadie; era un águila perdicera adulta. Cerca de ella volaban dos perdiceras jóvenes del año, sus hijos, nacidos en un nido que Félix y su equipo habían estado filmando durante meses para la serie “El Hombre y la Tierra” (TVE). A las 20 h. 21 m., la perdicera adulta se dispuso a iniciar un picado. Un muchacho había venido sin algo que allí es imprescindible, los prismáticos, y le pidió los suyos a Félix. Rodríguez de la Fuente, que estaba entusiasmado con la escena, le respondió: “¡No, no! Lo siento, pero no te los dejo. ¡Esto no me lo pierdo!

    En el campo, Félix se entusiasmaba como un niño, de una forma contagiosa que resultaba inaudita en un adulto. Era algo tan exagerado, que ciertas personas me preguntaban si tanto entusiasmo era real, o si estaba fingiendo. Distintos detalles, además de anécdotas tan espontáneas como la anterior, me hacen pensar que era auténtico.

    Conocí a Félix el 12 de marzo de 1972; con motivo de una charla que di, sobre la situación de las Tablas de Daimiel, en la Asamblea General de ADENA Juvenil, ante cientos de personas. Desde entonces, tuve bastante trato con él, por diversos motivos. Recuerdo la pasión con que Félix nos decía, en 1974: “Y cuando hagamos la reserva de los buitres…

    Más de treinta años después, esta frase fue el título del emocionante libro que me regalaron por sorpresa muchos amigos, justo después del homenaje que hicimos, en el Refugio de Montejo, al gran ornitólogo suizo Daniel Magnenat. Este libro puede verse también en Internet, en Naturalicante.

    José Antonio Valverde relata, en sus memorias, cómo enseñó Montejo, “con su gigantesca colonia de buitres”, a Rodríguez de la Fuente. Durante más de veinte años, Félix mantuvo en secreto “la misteriosa y lejana ciudad de los buitres”. Una vez me respondió que “no se dice dónde está”.

    En mayo de 1977,  Rodríguez de la Fuente dedicó un programa entero de “La aventura de la vida”, de una hora de duración en Radio Nacional de España, a una entrevista con Hoticiano y conmigo, relativa a aquel Refugio de Rapaces, ya bien convertido en una increíble realidad. Félix dijo que “pude mover voluntades que verdaderamente son dignas de agradecer y de tener en cuenta”.  Hoticiano reconoció que se sentía feliz, como guarda del Refugio. Y hablamos también de mis censos de aves rapaces en las hoces del Riaza, que habían recibido en 1975 el Primer Premio Faraday de España, y que llevo 40 años haciendo. Conservo la carta de felicitación que Rodríguez de la Fuente me envió por ello, el 20 de febrero de 1976. Félix también habló de este premio en una entrevista publicada en el antiguo diario “Ya”, el 17 de diciembre de 1978.

   Como es bien sabido, el Refugio se inauguró el 13 de enero de 1975. De ese día puede destacarse también una fotografía ya histórica, aparecida en distintas publicaciones (como el Nº 4 de la revista de la Facultad de Ciencias de la UNED, el Nº 30 de la revista cultural leonesa “Argutorio”, nuestro libro colectivo “Guardianes del Refugio”, el Nº 38 de la Hoja Informativa sobre el Refugio, etc.). En esta foto, aparece en el Refugio, junto a Rodríguez de la Fuente, el entonces Príncipe de España Juan Carlos, dando la mano a un muchacho. Este chico era Jesús Hernando, hijo de Hoticiano, que ahora es guarda de WWF en el Refugio, y además mantiene el comedero de buitres de WWF; comedero al que, durante más de 40 años, se han realizado 3.763 aportes (la gran mayoría, por Jesús). Esa foto, que se adjunta, parece una premonición.

    Recientemente, Javier López-Escobar, Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia, y Presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de las Hoces del Riaza, ha enviado una merecida carta de agradecimiento a Hoticiano, así como a las viudas de otras dos personas (Daniel Magnenat y Fortunato Mínguez) que dedicaron a estas tierras buena parte de sus vidas. Bastantes organizaciones, relacionadas con la protección de la naturaleza, acaban de agradecer estas cartas, al Delegado Territorial y también a la Junta Rectora y al Director del Parque.

    Hoticiano, con 91 años, es ahora guarda de Honor del Refugio. Televisión Española le dedicó su maravilloso documental “El guardián de Montejo” (emitido cuatro veces, para toda España), que puede verse en Internet. Hoticiano tiene una placa de WWF en su pueblo, y otra del Fondo en el Refugio; y ha recibido unos ocho homenajes (al último, organizado por el Ayuntamiento de Montejo, acudieron también los alcaldes, u otros miembros de la corporación municipal, de ocho pueblos del entorno). Hoticiano tiene un libro de firmas que le regalamos, donde más de quinientas personas le han escrito dedicatorias (algunas, bellísimas). Hace 35 años, el importantísimo trabajo sufrido de este sabio humilde, Hoticiano, movilizó a los naturalistas de toda España, y también de otros países, para que pudiera continuar.

   Entonces, Félix Rodríguez de la Fuente era la única persona importante que nos apoyaba. La última vez que hablé con él (por teléfono, el 11 de enero de 1980) fue con este motivo, poco antes de su último viaje. Félix murió en Alaska, el día de su cumpleaños (14 de marzo), con tres personas más, en el blanco lugar que había considerado “tan hermoso para morir”. Su muerte, que conmocionó a toda España, nos dejó aún más solos, en una larga lucha cruel y desigual que parecía perdida, para evitar el final del Refugio. Contra todo pronóstico, también esta vez David venció a Goliat, a ese “Goliat” que nunca pudo imaginar cuánto estaban dispuestos a sufrir, unos jóvenes enamorados de aquel Refugio de vida salvaje.

   El 1 de marzo de 2013 asistí, invitado por la Universidad de Burgos, a la investidura “in memoriam” de Félix Rodríguez de la Fuente, como Doctor Honoris Causa en Ciencias Naturales. Aquel acto tan bonito me trajo muchos recuerdos.

  El 23 de noviembre de 1978, con motivo de la entrega de un Premio ICAB para el Refugio de Montejo, Félix me pidió datos sobre mis censos en las hoces del Riaza. Le di un escrito con tantos números que no pudo memorizarlos,  y dijo en público: “Ésta es la primera vez en mi vida, que voy a leer un papel en una charla”.

   Félix era magistral dando conferencias (más todavía en directo, que en la televisión o la radio). Mantenía durante horas la atención de los más diversos públicos, como no he visto hacer a nadie más.  Recuerdo con especial cariño sus charlas en el Refugio de Montejo, donde encontró “un pedazo de felicidad”. Poco antes, en 1974, Félix había llegado a reconocer por escrito que ese proyecto suyo “parecía quimérico”.

   Con muchos ánimos para el guarda Jesús Hernando y su padre Hoticiano, para todos los guardas y agentes, y para todos aquellos que dedicaron noblemente una parte de sus vidas a la defensa de estas tierras , nosotros seguimos deseando, después de 40 años, que este Refugio, aquel sueño de Félix, siga siendo una realidad.

  Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo

Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

 

  Fotografía.- Félix Rodríguez de la Fuente y otras personas, el día de la inauguración del Refugio.
El entonces Príncipe de España aparece dando la mano a Jesús Hernando Iglesias, hijo del guarda Hoticiano y actualmente guarda de WWF en el Refugio de Montejo.