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Refugio de Rapaces de Montejo

Fondo para el Refugio de Rapaces de Montejo de Vega de la Serrezuela y zonas aledañas

CARTA DE 3 NATURALISTAS SUIZOS

Ago 15, 2009
 Lunes 15 de junio de 2009, 19 h. 15 m
   Somos tres naturalistas sentados a la sombra de los árboles en la plaza
del pueblo de Montejo de la Vega, al pie del campanario contiguo a la
pequeña capilla. En la parte superior del campanario, una familia de
cigüeñas tiene su nido. Sobre el montón de ramas entrelazadas, dos
jóvenes, reconocibles por sus picos negros, ensayan sus alas bajo la
mirada vigilante de uno de los padres. Altos en el cielo, llevados por
las corrientes cálidas, algunos buitres planean majestuosamente encima
del pueblo.
Llegados el mismo día desde Suiza, tenemos cita con el más eminente de
los especialistas del censo y de la preservación de los buitres, el Dr.
Fidel José Fernández, Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces
del Riaza. Él festeja estos días sus 35 años de censos de los nidos de
los buitres, y su reputación sobre la materia ha rebasado desde hace
mucho tiempo las fronteras de España.
Esta tarde, a iniciativa suya, y con la ayuda del guarda de WWF España,
Jesús Hernando, un hombre enteramente entregado a la protección del
Refugio y de su colonia de buitres, tendremos la ocasión de asistir al
festín de los buitres leonados en el comedero del Refugio. El Land-Rover donde tomamos plaza transporta un remolque en el cual se
encuentra la comida destinada a los buitres, el cadáver de un cerdo. El
guarda Jesús Hernando deposita el cerdo muerto en el suelo. Nosotros
medimos allí, en este momento, el increíble clima de confianza que se
ha desarrollado entre el guarda y los buitres. Estos últimos no solamente reconocen desde muy lejos el vehículo, sino que están
habituados a la presencia del guarda entre ellos. Cualquier otra
persona que se aventurase a salir del vehículo provocaría el vuelo
inmediato de las rapaces y perturbaría el proceso de alimentación.
Apenas el cadáver del cerdo está depositado sobre el suelo, tiene lugar
una formidable pelea con un ruido ensordecedor de batido de alas, de
picos que entrechocan, de gritos agudos, cada rapaz intentando tomar su
parte del festín. Un espectáculo extraordinario, alucinante, nosotros
no creemos lo que ven nuestros ojos. Somos conscientes de asistir, como
espectadores privilegiados en un momento único, a lo que pocos
naturalistas han tenido la ocasión de ver tan cerca. Estamos a apenas
15 metros de la refriega. Los buitres están hambrientos, en menos de 2
horas el cerdo entero habrá desaparecido. El Dr. Fidel José Fernández nos precisa que de 11 muladares existentes en la región, no quedan másque 3 en actividad. La nueva ley europea que reglamenta severamente la
eliminación de las carroñas de animales muertos es la razón de ello. No
es ya apenas posible, en efecto, depositar los cadáveres fuera de los
lugares de recogida y de incineración oficiales. Si esta ley tiene su
razón de ser para una gran parte de Europa, es una aberración para una
región como Montejo. ¡Al final esta ley arriesga poner en peligro la
existencia misma de la colonia de buitres!
Un peligro mucho más grande amenaza la colonia, es el turismo de masas
deseado por algunos desde la creación del Parque Natural; y el
proyecto, no desechado del todo aún, de una senda larga que
atravesaría los páramos solitarios y haría accesibles, por su parte
superior, los barrancos donde anidan los buitres. Sería un duro golpe
poner en peligro la nidificación de especies valiosas en estos
enclaves delicados. Un grupo de hombres apasionados y de asociaciones
de protección de la naturaleza vigilan y luchan para evitar un daño
así. No dudan en comprometerse con riesgo incluso de perder su empleo,
como se ha visto ya con Juan José Molina. Y recuerdan el ejemplo del
guarda Hoticiano Hernando, en cuyo libro firmamos hoy.
Nosotros osamos esperar que las autoridades competentes comprenderán lo
que se arriesga y sabrán tomar las medidas necesarias para proteger
integralmente este sitio único en Europa, incluso a nivel mundial. En
nombre de tres naturalistas suizos en visita a Montejo, muchas GRACIAS
al Dr. Fidel José Fernández por el trabajo realizado a lo largo de
estos 35 años, y particularmente al guarda Jesús Hernando por el
espectáculo inolvidable del festín de los buitres. Muchas GRACIAS a
todos los que luchan diariamente para salvaguardar este patrimonio
único. Bravo y continuad.